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03/01/2007
Kate

A esta colega la ponen a caldo cada vez que sale en los papeles, que es muy a menudo. Vamos, en el Reino Unido casi a diario y por extensión y por aquello de la globalización, también en el resto del mundo.
Todo fue porque la pillaron in fraganti metiéndose un farlopazo (sin contar que desde hace años la ponían a caldo por estar delgada y tener pinta enfermiza). Bueno, la pillaron no. Un conocido la grabó en plena maniobra aspiradora y vendió las imágenes a un tabloide británico (¡y que se queje aquí la gente del Tomate!). De repente, las firmas que la usaban como imagen la rechazaron. Scotland Yard, que seguro que no tiene nada mejor que hacer, quiso investigarla. Ella se marchó a Arizona para desintoxicarse y, como el Ave Fénix, volvió resurgida de sus cenizas y ahora los que la rechazaron vuelven a ficharla, los gurús de la moda vuelven a alabarla. Sale cada dos por tres (cada tres por tres) en las revistas femeninas como ejemplo perfecto de aconjunte (permítaseme el palabro), de bien vestir y de mejor llevar.
Sigue con el novio que (según dicen) la metió de lleno en el mundo de las drogas, un tipo que está a mitad de camino entre Bitelchus y Gollum, y cuya piel es un insulto al adjetivo palidez. Ayer decían que se habían casado, y ella lo ha desmentido.
El caso es que a pesar de todo lo malo que representa, ella a mí me cae fenomenal. Tuvo la mala suerte de que en el estudio de grabación en el que estaba empolvándose la nariz hubiera un cabrón sin escrúpulos. Si hubiera un cabrón sin escrúpulos junto a todos los famosísimos personajes que le dan al polvo blanco, habría que inventarse un millón y medio de revistas y periódicos nuevos para poder dar salida a tanta información. Se vio envuelta en un escándalo que rebosaba hipocresía y doble moral por todos lados. Ojo, me parece que las drogas son una de las mayores mierdas que hay en el mundo, pero lo que no soporto es la falsedad del vicioso que acusa a los demás. Nunca os fiéis de un fumador que os inste a que no fuméis. A saber la cantidad de cocaína que pasa por las narices de gente mucho más 'respetable' por la sociedad o que incluso la criticó públicamente. Pero claro, a ellos no los pillan.
Así que me alegro por ella. Me alegro de que le vaya todo bien. De que se quiera casar con un hooligan marranoso y politoxicómano y le dé igual lo que digan de ella. Claro que si yo fuera ella, buscaría uno por uno a aquellos que la crucificaron y ahora le doran la píldora. No sé si hay escala Richter para medir los cortes de mangas, pero el mío sería escala 8. Pero a lo que iba. Que olé por ella. Y que este post te lo dedico, Kate Moss.
Sonaba de fondo: Tender, de Blur (temazo donde los haya). Mira el vídeo aquí.
Buenas noches, amiguitos.
11/01/2007
Series de médicos

Lo primero, disculpas por descuidar el blog. Lo segundo, nada.
Estaba hace un rato cenando y viendo lo que ponían en la tele. El insondable mando a distancia me ha colocado en la nueva serie de Telecinco, MIR, de la que he estado viendo unos minutos. Viene a ser un pseudo spin-off de Hospital Central: Se desarrolla en el mismo centro sanitario, pero esta vez los protagonistas son unos superguays wannabes que de mayores quieren ser médicos.
Está clarísimo. Estos listos de Telahínco se apuntan al inusitado éxito de las series de médicos. Los pioneros (últimamente, ¿eh?, que ya estuvo M. A. S. H., etc) fueron los de Urgencias. De esta serie vi uno o ningún capítulo. Sólo sé que había un payo bosnio y que George Clooney acaparaba todas las miradas.
Luego surgió su sucedáneo nasioná: Hospital Central. La cogí muy tarde, pero cuando la cogí la verdad es que me enganché. Pero como muchas de las cosas a las que me engancho, tiene mogollón de defectos. No sé si la habéis visto muy a menudo, pero Hospital Central viene a resumirse asín: un hospital. Médico. Médicas. Enfermeras. Familiares. Enfermos (cambian cada capítulo más o menos). Y a todo ello hay que sumarle desgracias. Todas las desgracias que os podáis imaginar. Es Hospital Gafe. A quien más quien menos (de los que trabajan en Hospital Central) se le ha muerto un hijo, un marido, una novia o los han tenido a puntito de la extrema unción. Casi todos han tenido un accidente, o dos. En el hospital ha habido secuestros, explosiones, incendios, derrumbes, tiroteos, palizas, suicidios, extorsiones... Vamos, como en la Arrixaca o el Morales.
Ahora pegan fuerte dos series de médicos americanas: La anatomía de Grey (aquí, la web oficial), de la que he visto un par de capítulos y que es más de lo mismo: Médicos y médicas que entre operación y operación juegan a los médicos y House, que sin lugar a dudas, es la mejor de todas (web oficial).
Lo mío con House es curioso. Hace pocos días que la veo. Como me he perdido dos temporadas enteras, la estoy viendo como más le gusta a la SGAE: Descargándome todos los capítulos de Internet. A pesar de que el personaje de Gregory House es de lo mejor que se ha visto últimamente en la tele, también tiene defectos. Bueno, tiene uno. Que todos los capítulos (al menos los que llevo vistos, más o menos la mitad de la primera temporada) tienen exactamente la misma estructura: Tío que ingresa malo malísimo, gravísimo. Primer diagnóstico. El paciente mejora. Le hacen un escáner (siempre siempre siempre hacen escáneres). De repente, le da una crisis que te cagas y se pone peor de lo que estaba. Reuniones de House y su equipo (por cierto, Cameron -que es guapísima- se casa en la vida real con Chase). Hipótesis. El tiempo se acaba. De repente, de casualidad, o viendo a un paciente en la consulta, al cojo más famoso de la tele se le enciende la bombilla y diagnostica el mal del enfermo, que tras el tratamiento correspondiente, sana de una enfermedad extrañísima, contraída de la forma más rocambolesca. Todo ello trufado de la ironía del doctor House y de guiños al personaje de Sherlock Holmes.
La verdad es que no sé por qué la gente ve series de médicos. Estar en un hospital es horrible. Espantoso. Los médicos no dan bueno rollo. Pero somos así de masocas y, aun sanos, los vemos en la tele. Somos puro morbo.
Ah, por cierto, a los MIR estos les doy dos telediarios (dicho lo cual, no me extrañaría que batieran récords de audiencias).
Buenas noches. Para la próxima, no tardaré tanto en actualizar. Gracias.
Sonaban de fondo: Diversas canciones del Coro del Ejército Rojo, como Katyusha, Kalinka, Korobeiniki o el himno de la URSS (Dios, ¿cómo puedo ser tan friki?). Podéis verlos/oirlos en algunos vídeos aquí.
17/01/2007
Cuatro blogs con preferencia

Lo primero, disculparme por mi ausencia, por segunda semana consecutiva. Es que tengo poco tiempo y el que tengo, me lo ocupa el puto carné de conducir (dedicaré un post, lo prometo).
Así que como sigo sin tener mucho tiempo, este post lo voy a dedicar a aconsejaros cuatro blogs que he incorporado recientemente a mis enlaces:
El primero es Laringe Abisal, made in Murcia por un compañero y sin embargo amigo. Es un blog en el que intenta dar pistas sobre algunas de las cosas que pasan en esta Región y de las cuales sólo vemos la punta del iceberg. Él intenta profundizar un poco más pero sin caer en el facilón 'critica que algo queda' de confidenciales varios. El blog de un periodista que interesará a los periodistas y que sorprenderá a los que no lo son. Absténganse los fans de las pelotas de Patiño.
El segundo es Ya está el listo que todo lo sabe. Este lo descubrí a través de meneame.net. Es el blog perfecto para las horas muertas, ya que el autor nos desvela algunas de las preguntas tontas que nos hacemos pero que nunca nos paramos a investigar, amén de ponernos al día en novedades sobre ciencia y cultura. Curiosidades y anécdotas con un estilo muy wikipedista. Muy aconsejable.
El tercero es el blog de Mauro Entrialgo. Los lectores de El Jueves ya lo conocerán. En su bitácora, que actualiza sólo lunes, miércoles y viernes, Mauro deja una viñeta o tira cómica que ironiza sobre las nuevas tecnologías, internet, los blogs y todo eso que nos encanta. Dibujo simplista, pero humor inteligente, agudo y, en ocasiones, punzante. Para esbozar una sonrisa.
El cuarto es El Desternillablog. Por fin una de las secciones más aplaudidas del diario 20 minutos a lo largo de la geografía española tiene su alter ego en la web, con varias actualizaciones diarias, además. Humor corrosivo, absurdo, negro, casposo... o cómo contar un chiste malísimo y descojonarse de la risa, gracias a un apartado gráfico de lo más... sorprendente.
Esto es todo amigos. Me voy a ver de qué va eso de la preferencia en el paso.
Sonaba de fondo: The Real Slim Shady, de Eminem. El vídeo lo puedes ver aquí.
20/01/2007
Un peliculón
Muy buena. Es un peliculón. Ni críticas, ni inexactitudes históricas, ni excesiva sangre ni subtítulos. Da igual lo que digan. Apocalypto es un peliculón.
Una peli de acción y aventuras. Una peli de las buenas, épica. Es trepidante. No te deja respirar ni un minuto. Lo pasas mal. Te acojonas. Sufres... pero eso es lo que mola de las pelis. Se ve la sangre. Tiene que verse. Está curradísima: el maquillaje, los peinados, las pirámides... muy bien hecha.
Mel Gibson, del cual no recuerdo una peli que no me guste, es más, que no me haya encantado, demuestra que no hacen falta actores famosos para montar un titulazo. Apocalypto lo es.
Lo mejor son los malos. ¡Qué bien conseguidos! ¡Qué miedo dan los cabrones! La mejor secuencia, la de la ciudad maya, desde que llegan hasta que el protagonista... bueno, no la destriparé. Vamos, para no perdérsela.
Y proyectar la película en versión original es todo un acierto. Así debería ser siempre. Aquí tenéis el tráiler. Buenas noches.
26/01/2007
A estas ruedas de prensa quiero ir yo
Se trata del concejal de Festejos de Ciudad Real, Ramón Barreda, con el único Millán Salcedo, 50% de Martes y Trece, en una rueda de prensa para presentar los actos de Carnaval. Inenarrable. No os la perdáis. Visto en escolar.net.
PD: Durante los primeros segundos la imagen está congelada. Paciencia, que empieza enseguida.
Los nuevos dueños del mundo

Garrulo, bakala, cani, perete, calorro, morlock, kinky, jenny, choni o choni-metal (si el espécimen es femenino)... Tienen muchos nombres, depende de la ciudad o de los gustos de cada uno, pero los hay en todas partes y cada vez más.
El otro día pasé por la puerta de dos institutos de Murcia: uno público y otro privado (o concertado), de cuyos nombres no quiero acordarme. Uno a la hora del recreo y otro a la hora de salir. Y me di cuenta de que lo que antes era residual ahora es la tónica generalizada. Ya no hay tendencias por barrios o pedanías. Ahora los hay por todas partes y de toda extracción socioeconómica y/o geográfica. Han hecho de Murcia (y supongo que del resto de España) su santuario. Son más que el resto.
Se les reconoce muy fácil: generalmente, chándal y plumas o abrigo de esquí similar. Predominantemente blanco nuclear (esto es una novedad, en mi época eran de colores cantosos, ahora todo es blanco. Parecen astronautas). La pata del pantalón del chándal se va ensanchando conforme nos acercamos a los pies, calzados con deportivas. En mi época, en las camisetas predominaban los logotipos de discoteca (ya sabéis, Metro -Bigastro-, Límite -Santomera-, KKO -Torrevieja-, Thámesis -Redován-). Ahora se ven más katakanas o caracteres japoneses, o camisetas con mensaje (odio las de la marca 'De Puta Madre 69', que por cierto valen una pasta) en inglés.
El tema complementos también destaca, pero hay menos cambios: esclava en la muñeca, cadenote al cuello (alguien en Cartagena me dijo que a los garrulos los llamaban olímpicos, porque siempre iban en chándal y con las medallas colgadas), pendiente o piercing (imprescindible, ya sea en oreja, lóbulo, labio, lengua o pezón) y anillo. Ahora se han apropiado (como de tantas y tantas cosas) del muy surfero anillo en el dedo pulgar, pero los sigue habiendo con sortijacas de oro.
Pero lo que realmente convierte a un garrulo en garrulo es el peinado. Dios mío, el peinado. En mí época triunfaba el cenicero. Ya sabéis, todo casi rapado excepto unos alerones laterales de pelo (ver foto) que, opcionalmente bien engominados, se pueden alzar hacia el cielo. También se veían las punticas de flequillo, es decir, el pelo rapadico más o menos excepto un largo mechón que caía por la cara y que solía ser recogido tras la oreja (Dios, es espantoso). Ahora, y sin desterrar del todo los anteriores estilos, ha aparecido el mullet, que viene a ser pelo cortico por delante y por los lados pero largo por detrás (tipo Jonathan, el hijo de la televisiva Aída) y que antes era patrimonio exclusivo de los Jarrai.
Si es menor de edad, su vida es su moto. Con el casco en el brazo cual cesta de Caperucita (¡¡¡para no despeinarse!!!) y fumándose un cigarrico pegando los dedos que lo sujetan a los morros, el garrulo es el puto amo recorriendo la ciudad. Pero cuando el garrulo cumple 18 años y un día, ya tiene carné de conducir y sus anhelos se acercan más al Seat León o al Hyundai Coupé. El tunning, el subwoofer y toda la parafernalia es el resto de la historia. Por cierto, que hay otra modalidad de llevar el casco de la moto si eres un perete: a lo Pericles, como leí una vez que lo llamaban (ellos no, por supuesto). Es llevar el casco integral en la cabeza pero no calado, de modo que queda todo el careto visible.
El garrulo se ha quedado con Murcia. Los que no estaban destinados a serlo se han convertido en uno más. Todos son garrulos.
Y yo me pregunto: ¿Por qué les gustan los chándales blancos? ¿Quién les dice que el peinado cenicero o de mechón tras la oreja o mullet les favorece? ¿No tienen espejos en casa? ¿Todos han perdido alguna apuesta? ¿Sus padres no dicen nada? Teniendo en cuenta que además, tienen una vida sexual muy precoz y activa, ¿es cierto entonces que existen crías a las que le gusta ese aspecto? ¿Están ciegas? ¿Salen con ellos porque en realidad se trata de apuestas? No lo logro comprender.
Podría extenderme más hablando sobre el look de la choni-metal, del look del garrulo de fiesta, del lenguaje garrulo o de la forma de ser garrula, pero ocuparía todo el ancho de banda de España. Así que si alguien se anima, puede aportar algo aquí debajo. Es gratis. Sólo hay que saber cuánto son 2 y 2.
Nos vemos.
